Uno de los primeros puntos a evaluar es el estado general de la estructura. Es importante inspeccionar el chasis, las protecciones y las superficies de apoyo para detectar posibles golpes, fisuras o signos de corrosión. Una estructura firme y bien conservada garantiza estabilidad durante el uso y reduce el riesgo de vibraciones que puedan afectar la precisión del corte o la seguridad del operario.
Las hojas o cintas de corte merecen una atención especial dentro del mantenimiento inicial. Revisar su filo, tensión y alineación es fundamental para asegurar cortes limpios y uniformes. Una hoja desgastada no solo disminuye la eficiencia, sino que también exige mayor esfuerzo al motor y puede generar desperdicio de producto. En muchos casos, el comienzo del año es un buen momento para afilar o reemplazar estos componentes, especialmente si la sierra tuvo un uso intensivo en los meses anteriores.
El sistema de transmisión y el motor son otros elementos clave dentro del checklist. Es recomendable verificar correas, poleas y engranajes, asegurándose de que no presenten holguras ni desgaste excesivo. El motor debe funcionar de manera fluida, sin ruidos extraños ni sobrecalentamientos. Un control preventivo en esta etapa permite anticiparse a posibles fallas que, de producirse en plena actividad, podrían generar paradas prolongadas y pérdidas económicas.
La lubricación es un aspecto que no debe pasarse por alto. Los puntos indicados por el fabricante deben recibir el lubricante adecuado, en la cantidad justa, para evitar fricciones innecesarias. Una lubricación correcta reduce el desgaste de las piezas móviles y mejora el rendimiento general de la máquina. Al iniciar el año, conviene limpiar restos de grasa vieja o suciedad acumulada antes de aplicar productos nuevos.
En el sector alimentario, la higiene es tan importante como el funcionamiento mecánico. Por eso, el checklist debe incluir una limpieza profunda de todas las partes en contacto con el producto. Superficies, guías, mesas y protecciones deben desarmarse, cuando sea posible, y limpiarse con productos aptos para uso alimentario. Esto ayuda a eliminar residuos que podrían comprometer la seguridad del proceso y asegura el cumplimiento de las normativas sanitarias.
Los sistemas de seguridad también requieren una revisión detallada. Protectores, frenos, interruptores de emergencia y sensores deben funcionar correctamente y responder de manera inmediata. El arranque de año es un buen momento para comprobar que estos dispositivos no hayan sido desactivados o deteriorados con el uso cotidiano, ya que son fundamentales para prevenir accidentes laborales.
Por último, es recomendable revisar la documentación técnica y los registros de mantenimiento anteriores. Llevar un control ordenado de las tareas realizadas, los repuestos cambiados y las fechas de servicio facilita la planificación futura y permite detectar patrones de desgaste. Este hábito contribuye a una gestión más eficiente de la maquinaria y a una operación continua sin sobresaltos.

