En la industria alimentaria, una sierra de corte en óptimas condiciones es sinónimo de precisión, seguridad y rentabilidad. Sin embargo, incluso las hojas de mayor calidad pierden filo con el uso continuo. Esperar a que el corte sea deficiente para intervenir suele traducirse en mayor desgaste del motor, desperdicio de materia prima y un incremento del riesgo para el operario. Por eso, el afilado profesional debe formar parte del mantenimiento preventivo de cualquier carnicería, frigorífico o cocina industrial.